El puente de Barracas que apasionaba a Borges y ahora llevará su nombre.

“El primer puente de Constitución y a mis pies/ fragor de trenes que tejían laberintos de hierro/ Humo y silbidos escalaban la noche/ que de golpe fue el Juicio Universal”. Así comienza el poema “Mateo XXV, 30”, de Jorge Luis Borges. Está inspirado en un puente vial de hierro, que cruza las vías del tren Roca y ofrece una vista inusual de la estación Constitución. Ahora, llevará el nombre del escritor.

Así comienza la nota publicada en Clarín. Para más info lee la nota completa cliqueando AQUÍ.

Foto: Lucía Merle

Otra experiencia del teatro comunitario.

En 1999, en el ocaso de la década menemista, el Circuito Cultural Barracas montaba sobre las calles del barrio Los chicos del cordel, obra que visibilizaba las consecuencias devastadoras de la desigualdad en la infancia. Veinte años después, ese mismo espíritu se recrea en Barracas al fondo, última creación del grupo de teatro comunitario de Barracas que propone otro recorrido para seguir denunciando las mismas miserias aunque desde nuevos disparadores.

Planteada como un circuito turístico, la obra convoca al público a transitar los rincones periféricos del barrio porteño para exponer las tensiones y los conflictos propios del espacio, siempre en clave de humor pero con una potente mirada política. El juego teatral se activa con la propuesta de una guía y dos cartoneros que arman un emprendimiento al que llaman “Turismo marginal”, y al que suman la presencia de una mujer representada como la figura de “La República”, invitada para que pueda ver con sus propios ojos la realidad incómoda que se oculta y se niegaEste es el inicio de la excelente nota sobre el CCB publicada en Página/12 y escrita por Candela Gomes Diez.

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Un templo escondido, túneles ocultos y el fantasma de Felicitas Guerrero en el corazón de Barracas

“Pocos vecinos conocen esta reliquia neogótica construida en 1893 con características similares, a menor escala, del santuario de Lourdes de Francia. Se trata de un templo construido dentro del actual Instituto Santa Felicitas de San Vicente de Paul, pero que jamás funcionó como tal y que nunca fue consagrado como espacio sacro. Hoy forma parte del Complejo Histórico Santa Felicitas y se lo conoce como Templo Escondido” escribe Pablo Mascareño para La Nación.

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Bologna, la histórica fábrica de pastas de Barracas

El local tiene venta al público y elaboración a la vista, está en Barracas y desde muy temprano los fines de semana se ven largas colas de vecinos y clientes que llegan desde muy lejos para conseguir el tesoro más preciado: las planchas recién hechas de ravioles de borraja, pavita y nuez, cuenta nuestro querido periodista amigo Leandro Vesco para La Nación.

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La chimenea de Suárez

En Suárez al 1700, pleno barrio de Barracas, se alza una enorme chimenea roja. Quedó más visible después de la demolición de un galpón. Una primera hipótesis señaló que podía ser una ventileta cloacal. Pero no.

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El mástil de Barracas, los Álzaga y los Guerrero.

Con motivo de la reinauguración del Monumento al izamiento de la Bandera, el periodista Daniel Balmaceda escribió para La Nación:

…Fue entonces cuando los vecinos de Barracas proyectaron adornar la Plaza Colombia con un mástil. En 1938, el artista Julio César Vergottini (porteño que se encontraba en Resistencia) obtuvo el primer premio de un concurso por su proyecto denominado “Monumento al izamiento de la Bandera”. Fueron los propios vecinos quienes aportaron el dinero para la concreción de la obra que se inauguró el 17 de noviembre de 1940…

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Mejorarán el Normal Nº 5 de Barracas, una de las escuelas más antiguas de la ciudad.

El Ministerio de Educación e Innovación porteño prevé recuperar la deteriorada Escuela Normal Superior Nº 5 General Don Martín Miguel de Güemes, uno de los centros educativos más antiguos de la ciudad de Buenos Aires, con 110 años en funcionamiento y declarado monumento histórico nacional. A esta escuela emblemática del barrio de Barracas asisten más de 2000 alumnos, pero padece un avanzado estado de deterioro desde hace décadas, cuenta Virginia Mejía en su nota para La Nación.

La inversión prevista para 2020 en el Normal Nº 5, situado en Arcamendia 743, se destinará -según los planes oficiales- a una instalación eléctrica y de gas, trabajos de albañilería, pintura, y mejora de la fachada y del entorno, detallaron voceros de la cartera educativa. 

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Museo de Santa Felicitas y el Templo Escondido. Tesoros barraquenses.

Barracas cuenta con un auténtico tesoro muy poco conocido. Detrás de la Basílica de Santa Felicitas se encuentra el Colegio (de igual nombre) construido, entre 1893 y 1901,  en tierras donadas para ese fin por la familia Guerrero a la congregación de los lourdistas (hoy pertenece a la Sociedad San Vicente de Paul). El edificio tiene un subsuelo que supo ser depósito de alimentos y también sirvió de comedor gratuito para mil trabajadores diarios hasta 1946. Luego tuvo otros usos. Desde 2002 en este espacio bajo el nivel de la calle funciona el Museo Santa Felicitas, administrado por la ONG Grupo Independiente de Promoción del Patrimonio Histórico (GIPPHi)Conectados por túneles se avanza entre distintas salas que hablan de la evolución histórica del Complejo, Felicitas Guerrero, la vida cotidiana de Barracas y las empresas que supieron establecerse en los alrededores. Pero, esto no es todo, falta el secreto mejor guardado del barrio. En el primer piso del edificio se encuentra la JOYA oculta: un templo neogótico con sus capiteles, 27 vitrales y un rosetón. Lo notaron alguna vez caminando por Pinzón? Es imposible. No tiene fachada ni se lo advierte desde la calle. Este Templo nunca llegó a funcionar como tal a raíz de una tenebrosa historia (el párroco que dirigía la construcción se ahorcó allí) pero, la obra está allí (se entra por Pinzón 1480), un santuario con aspecto del medioevo, con casi 120 años, aún a estrenar y esperando ser visitado. Los vitrales fueron hechos en Burdeos, en la misma fábrica donde se hicieron los de la Basílica de Luján. Y como sus dueños originales, aquellos que recibieron la donación inicial pertenecían a la congregación lourdista, el templo es una reproducción a pequeña escala de la Iglesia de Lourdes.

La GIPPHi realiza visitas guiadas, encuentros corales, exhibiciones y otros eventos. Más info cliquear AQUÍ.

 

Los 150 años de Pío Collivadino. Artista barraquense.

El 20 de agosto de 1869 nacía en Barracas Pío Collivadino, maestro de maestros. Cuenta Daniel Gigena para La Nación:

Hijo de un matrimonio de italianos, hace 150 años nacía en el barrio de Barracas Pío Collivadino, quien llegaría a ser maestro de una generación de grandes artistas argentinos. Lino Enea Spilimbergo, Miguel Victorica, Raquel Forner, Héctor Basaldúa, Geno Díaz y, en especial, Benito Quinquela Martín, al que la leyenda dice que descubrió, se formaron con él y heredaron su mirada de cronista social unida a un espíritu cosmopolita que se proyectó en el arte local a lo largo del siglo XX.

Nota completa del diario cliquear AQUÍ.

 

El óleo de la publicación es “La hora del almuerzo” de 1903, la obra fue presentada en la Bienal de Venecia de ese año y recibió la Medalla de Oro en la Luisana Purcase Exposition de Saint Louis (EEUU). Para saber cómo ver la obra cliquear AQUÍ.

#SomosBarracas

 

 

 

Barracas y sus dos costas ribereñas. El meandro de Brian.

Sabías que en un tramo del Riachuelo sus dos costas pertenecen a Barracas? Esto sucede en el conocido meandro de Brian. Dice La Nación (nota de María Ayzaguer):

En el catastro de la ciudad Autónoma de Buenos Aires el terreno de la isla está listado como “manzana catastral 104” de la sección 26, correspondiente a Barracas. Es el único lugar donde el límite formal con la provincia de Buenos Aires es la proyección de la rectificación del cauce que nunca se realizó. Incluso está listada dentro de la categoría “manzana atípica”, aquellas con condiciones particulares que deben ser tenidas en cuenta al momento de planificar obras e intervenciones. Hace 100 años, el Riachuelo estaba lleno de curvas pronunciadas y cuando crecía inundaba sus alrededores . En 1913 y luego de muchas crecidas históricas se sancionó una ley para rectificar su cauce. Esta obra no se pudo completar entre el Puente Alsina y el Puente Pueyrredón (entre los que se encuentra el Meandro de Brian) por los puentes ferroviarios que existían en esa zona. Se llama meandro porque así se nombra a las curvas pronunciadas de un río, y de Brian por el ingeniero civil Santiago Brian, que nació en 1849 y también le dio nombre a la estación de tren del Ferrocarril Oeste, que funcionó en ese lugar hasta 1951. Por esa época la zona estaba prácticamente despoblada.

Foto: Fabián Marelli para La Nación

A la izquierda de la península se observa el puente ferroviario, el único punto de contacto con la CABA. El acceso peatonal terrestre es desde Avellaneda. La ya desaparecida Estación Ingeniero Brian era un playón de cargas de distintas compañías ferroviarias privadas que cayó en desuso luego de la nacionalización de los ferrocarriles. Una vez abandonado, en ese terreno surgió la Villa 21-24.

El meandro tiene una superficie de 49 560  en donde se encuentra el estadio Saturnino Moure del Club Victoriano Arenas. Más info click AQUÍ.