El Bar

El Bar de la Esquina es un faro, atalaya de historias de barrio. Es el mojón a partir del cual se trazan distancias o se recorren senderos borgeanos de vínculos. Funciona tanto de punto de encuentro entre parroquianos amigos como rincón para la soledad reflexiva. En su interior se medita, escribe, lee, espera, sufre, conversa, discute, acuerda, ama, escucha, aprende. El Bar de la Esquina, en estado puro, está conformado por un código genético que puede ser reconstruido en el imaginario de todo porteño. Hoy, son pocos los que mantienen esa estructura matricial. La que genera que al atravesar el umbral de la ochava se experimente la sensación de armonía, serenidad y paz que transmite la naturaleza. Sin embargo, luzcan como luzcan, lo que no se ha modificado es la devoción por visitarlos. Sin medir riqueza ni mobiliario, el porteño sostiene su diálogo íntimo y cotidiano con estos lugaresLa Flor expresa todo lo que se forma en el imaginario porteño: puerta de entrada por la ochava, ventanales guillotina, pantallas de iluminación ferroviarias, espejos, barra de estaño, botellas de todo tipo, piso calcáreo original. El Bar se mantiene inalterable. Sólo se han modificado algunos revestimientos. En su interior se vive la magia, misterio y calidez de un sitio centenario que nunca cambió de actividad. En su interior también se halla la Biblioteca Impopular Roberto Fontanarrosa (la llamamos “impopular” porque en tiempos de wifi nadie agarra un libro). La bibliografía incluye los cuentos completos del Negro, libros que han sido presentado en la Flor, textos que hablan del barrio y otros que fueron donaciones de parroquianos. La Flor pertenece al grupo de Cafés y Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Salón Villoldo

El Villoldo mira hacia la calle Arcamendia. Ocupa lo que fuera las habitaciones originales de la vivienda, que luego funcionaron de pensionado. Recién en 1965 fue incorporado como espacio de uso común con el bar. Supo tener mesas de billar y flipper. Su nombre actual lo recibe por don Ángel Villoldo, vecino de Barracas, quien fuera de joven  cuarteador de la calle larga, pero, sobre todo, alcanzara el prestigio popular al ser considerado como el padre del tango a partir de su composición “El choclo” y muchos otros grandes éxitos. La capacidad del salón es de 50 personas sentadas. Dispone de un cañón proyector para exhibir películas, presentaciones audiovisuales, sonido ambiental e independiente. Desde 2015 una puerta corrediza (que perteneciera a la Escuela Inmaculada Concepción del barrio de Montserrat) lo separa del bar logrando privacidad absoluta. Tiene también una puerta independiente que da hacia Arcamendia. Fotografías de Gregorio Traub (vecino de Barracas y fotógrafo de la Academia Nacional del Tango) cuelgan en sus paredes. El Villoldo es ideal para celebrar cumpleaños, casamientos, reuniones de amigos, desayunos corporativos, charlas, dictar talleres y proyectar ciclos de cine.

 

 

Patio Arolas

El Patio Arolas es un espacio semicubierto que admite mascotas y fumadores. El nombre lo recibe por Eduardo Arolas, el célebre Tigre del Bandoneón, quien vivió a 150 mts de la Flor (sobre la calle Vieytes). El Patio Arolas no tiene otra pretensión que representar un espacio familiar para ser apropiado por cualquier parroquiano solo o en grupo. Si lo que estás buscando es comer en Barracas con tu familia, este es el sitio. La conexión con la cocina es la de una casa cualquiera. Dispone de una mesa comunitaria para 12 personas y otras cercanas que brindan una capacidad total de 25. Sobre la mesada de la heladera y en sus paredes se exhiben objetos de cocina que fueron de uso del lugar a lo largo de su historia centenaria. En invierno es un espacio calefaccionado. Tiene doble entrada de conexión con el Salón Villoldo por lo que puede ser integrado recibiendo a más de 75 personas. Es el corazón de la Flor.