El Bar

El Bar de la Esquina es un faro, atalaya de historias de barrio. Es el mojón a partir del cual se trazan distancias o se recorren senderos borgeanos de vínculos. Funciona tanto de punto de encuentro entre parroquianos amigos como rincón para la soledad reflexiva. En su interior se medita, escribe, lee, espera, sufre, conversa, discute, acuerda, ama, escucha, aprende. El Bar de la Esquina, en estado puro, está conformado por un código genético que puede ser reconstruido en el imaginario de todo porteño. Hoy, son pocos los que mantienen esa estructura matricial. La que genera que al atravesar el umbral de la ochava se experimente la sensación de armonía, serenidad y paz que transmite la naturaleza. Sin embargo, luzcan como luzcan, lo que no se ha modificado es la devoción por visitarlos. Sin medir riqueza ni mobiliario, el porteño sostiene su diálogo íntimo y cotidiano con estos lugaresLa Flor expresa todo lo que se forma en el imaginario porteño: puerta de entrada por la ochava, ventanales guillotina, pantallas de iluminación ferroviarias, espejos, barra de estaño, botellas de todo tipo, piso calcáreo original. El Bar se mantiene inalterable. Sólo se han modificado algunos revestimientos. En su interior se vive la magia, misterio y calidez de un sitio centenario que nunca cambió de actividad. En su interior también se halla la Biblioteca Impopular Roberto Fontanarrosa (la llamamos “impopular” porque en tiempos de wifi nadie agarra un libro). La bibliografía incluye los cuentos completos del Negro, libros que han sido presentado en la Flor, textos que hablan del barrio y otros que fueron donaciones de parroquianos. La Flor pertenece al grupo de Cafés y Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires.

 

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