La Flor de Barracas está ubicada en el corazón de lo que fue la Barracas fabril. A mediados del siglo XX las grandes industrias del país (alimenticia, textil, automotriz, ferroviaria, gráfica, calzado) estaban radicadas en el barrio. Muchas fábricas trabajaban con turnos rotativos y producían las 24 hs del día. Los obreros utilizaban (y lo siguen haciendo) a la Flor de comedero diario. Desayunos, almuerzos, meriendas y cenas se servían sin respiro. Pero, también dormían en su planta alta!!! Arriba del bar funcionaban habitaciones a modo de pensionado que albergaban a trabajadores de las fábricas Piccaluga, Alpargatas y Águila.

La Flor de Barracas en 1965 turno de ultranoche.

En la vereda de enfrente está la Escuela Normal Superior N° 5 Martín de Güemes. Ambas instituciones nacieron casi simultáneamente en las esquinas de Arcamendia y Av. Suárez. Las dos únicas esquinas de esa intersección. Y fueron partícipes en la construcción de una identidad barrial durante más de 110 años. Cada uno en lo suyo formaron, generación tras generación, niños, adolescentes, mujeres y hombres. La Escuela es hoy Monumento Histórico Nacional. La Flor fue declarada Café/Bar Notable de la Ciudad. La relevancia histórica, patrimonial y cultural de este rincón de Barracas trasciende al barrio. Pocas esquinas de Buenos Aires pueden afirmar con orgullo histórico que sus construcciones se mantienen prácticamente inalteradas y que la vista sigue siendo la misma.

A 100 mts de la Flor se inicia el Pasaje Lanín, declarado Espacio Cultural a Cielo Abierto por la Legislatura de la Ciudad. A lo largo de sus 300 mts las fachadas de las casas fueron intervenidas por el artista plástico Marino Santa María (habitué cotidiano de la Flor) vecino del número 33 del Pasaje.

Casa Taller de Marino Santa María (Lanín 33)

A unos pocos metros, sobre Salmón Feijoo, está la casa natal de Alfredo Di Stéfano y sobre Vieytes al 2050 está el solar donde nació Eduardo Arolas, el Tigre del Bandoneón.