Lucio Cantini

Al frente de nuestra cocina está Lucio Cantini, cocinero y artista plástico. En 1983 funda el restaurante La Luna de San Isidro junto a otro artista Daniel Herce más el escenógrafo Fernando F. Lacasa. La Luna funcionó hasta el año 2003. En el lugar se reunía la bohemia y la gente de buen comer. Lucio fusionaba el arte gastronómico con la pintura, experiencia que luego replicó en galerías de arte, televisión, medios gráficos y eventos privados e institucionales. Entretanto perfeccionaba su don para la cocina en la Escuela de Alicia Berger y en seminarios de los Hnos. Troisgros.

Entre los años 2002 y 2008 se desempeñó como chef ejecutivo en el restó Desde el Alma de Palermo. A partir de este año y hasta 2014 lo hizo para El Vagón de Devoto. En 2015 se incorpora a La Flor de Barracas.

Miembro de la Red de Cocineros de Slow Food Argentina dicta talleres lúdico-participativos con adultos y chicos, donde a partir de distintas técnicas invita a los participantes a explorar sabores, texturas y experiencias. Hoy su cocina incorpora sabores de diversas etnias culinarias.

Dora

El staff lo completan Dora Nieves, asistente de Lucio, y responsable de todos los postres de abuela que se deleitan en el lugar. Flan, budín de pan, panqueques. Dora prepara un arroz con leche imbatible. Hay quienes se emocionaron hasta las lágrimas. Y su chocodora (la chocotorta de Dora) arrasa. También prepara las tartas que se sirven al mediodía, las tortas de la tarde, pastafrolas y tortas de cumpleaños.

Los mediodías están a cargo de lunes a sábado de Sixto “Pupi” Portillo y Gastón de Villa. Los menús están pensados para trabajadores de la zona que vienen a comer y quieren sentirse como que vuelven por un rato a sus casas. Grandes cocineros de locros, guisos de lentejas, mondongos y pasteles de papa. Por último, Ramón Aguero es nuestro maestro pastero. Sus ñoquis rellenos son deseados (la receta aparece en el libro de Pietro Sorba los recomienda, pero nadie los prepara como él). Además hace los canelones, ravioles y sueglios (éstos últimos en homenaje al pueblo italiano de donde partió nuestro bisabuelo para llegar a Rosario en 1869).