¿Por qué visitar La Flor de Barracas?

Porque lo hacen, cotidianamente, desde hace más de 110 años, trabajadores y vecinos de Barracas y los barrios del sur de la Ciudad. Una tradición porteña que Uds. cumplirán cada vez que atraviesen las carpinterías originales, caminen el mismo piso calcáreo o se apoyen sobre el estaño. La Flor de Barracas nació fonda (se llamaba Génova) en 1906 y da de comer, sirve refugio espiritual y es parada obligada para ciento de personas que celebran el ritual pagano de regalarse un rato de vida. Hoy integra el grupo de Bares Notables de Buenos Aires.

Barracas es un barrio al sur de la Ciudad. Tuvo pasado de alcurnia, también pendenciero. Fue sede de grandes industrias. Luego, vio deambular por las calles a miles de obreros que perdían sus puestos de trabajo. La Historia Argentina atravesó su territorio. Visitar Barracas es recorrer el siglo XIX y XX.

 

Barracas fue cuna del tango. En sus conventillos se amontonaban los inmigrantes que habían llegado con la ilusión de futuro. Y entre todos crearon aquello que los integró, dio sentido y constituyó como porteños: nuestra invención más genuina. De Barracas es Ángel Villoldo, considerado el padre del Tango. También Agustín Bardi.  Pero, el más querido de todos es Eduardo Arolas, el Tigre del Bandoneón. (Todos los mencionados pertenecieron a la Guardia Vieja). Cada fin de septiembre en la Flor realizamos La Noche de Arolas para recordar al Tigre. Una juntada que reúne historiadores, arqueólogos, alumnos del Taller de la Memoria de la Escuela Normal Superior N°5, investigadores, miembros de la Academia Nacional del Tango y músicos.

 

Barracas es historia, arrabal, orilla, tango. Y buen comer. En la Flor hacemos los platos de antes como antes. Pastas caseras, guisos de olla, milanesas. Nuestros platos especiales son para compartir porque apostamos a la comensalidad. Los llamamos: la Puñalada, Milonga y Atrevida. Todos vienen a caballo (o sea, con dos huevos fritos arriba) porque “la patria se hizo a caballo y en la Flor hacemos patria”. Las opiniones positivas nos han hecho merecedores del #CertificadoDeExcelenciaTripAdvisor en 2016 y 2017. Lucio Cantini es el cocinero en jefe. Dora Ortiz es la abuela a cargo de los postres de abuela.

La Flor es un espacio regenteado familiarmente y apropiado por los vecinos. El Salón Villoldo es el lugar de cumpleaños, reuniones de compañeros, homenajes y festejos. La Universidad de Buenos Aires (UBA) realiza un Ciclo de Cine Etnográfico. Es un salón íntimo con dos ventanas a la calle Arcamendia y que conecta con el Patio Arolas y el bar. El Patio Arolas es ideal para reuniones familiares. Tiene una mesa comunitaria para 12 personas y conecta con la cocina generando una situación típicamente casera.

La Flor tiene armonía. Al ingresar se penetra en un ambiente amigable que acompaña y cobija. Es un bar de esquina que funcionaba como pulpería urbana para abastecerse antes de un largo viaje. Mira hacia el sur. Hacia la pampa infinita.

En la Biblioteca Impopular Roberto Fontanarrosa se pueden tomar libros sobre la historia de barrio, letras de tangos, diferentes patrimonios de la Ciudad. Los diarios del día están disponibles para la lectura. Hasta las mascotas pueden acompañar a sus dueños y pasar un rato en el Arolas.

 

Lo más dinámico es la Agenda Cultural: cine, charlas, presentación de libros, talleres de fotografía, escritura, pintura, meditación, shows de tango, folklore, jazz. En la Flor siempre está sucediendo algo.

 

El vínculo con las instituciones vecinas es muy estrecho. Con los vecinos de enfrente, la Escuela Normal 5, realizamos muchas actividades en conjunto. Sus docentes y alumnos se cruzan, entran y salen, permanentemente de la Flor. A sólo 100 mts. se inicia la Calle Lanín, una obra de arte a cielo abierto creada por el artista plástico Marino Santa María (parroquiano de la Flor, obvio). También se ofrecen a la venta artesanías de internos del Hospital Neuropsiquiátrico Borda, vecinos muy cercanos. El mítico club de fútbol Sportivo Barracas tiene su rincón en el bar.

La visita a la Flor es muy completa. Sólo hay que ser un poco curioso, predisponerse a pasar un momento sin apuro y tener buen apetito. A la salida se llevará puesto nuevos saberes y ricos sabores.

La Noche de Arolas – Una noche comme il faut

Por segundo año consecutivo se realizó La Noche de Arolas. Más de 120 personas asistieron a las diversas actividades. Hubo actividades varias de nuestros vecinos de enfrente, alumnos de la Escuela Normal Superior N°5:

-Muestra de fotos correspondientes al concurso “Mi escuela, nuestro monumento” con entrega de premios (la Ganadora fue Daniela Sabán alumna de 4° año)

-Exhibición de tres cortos: del Taller de cortos del bachillerato pedagógico, otro de Minuto Lumiere de alumnos de 4° año De Comunicación (Prof. Alejandra Arias) y el corto Ganador del Festival por la Diversidad de la UTN de alumnos de 5° de Comunicación (todas estas actividades de nuestros vecinos de enfrente, la Escuela Normal Superior N°5);

-Presentación del dúo Agustina Botallo (alumna de 3° orientación Ciencias Naturales de la Escuela y glosista/presentadora de la “Noche”) junto al Profe Pablo Pellegrino;

también hubo una mesa con invitados que expusieron sobre Arolas y Barracas: Néstor Ponce (autor de “El diferente” una biografía de Eduardo Arolas), Sebastián Jorgi (investigador barraquense) y Néstor Scalone (miembro de la Academia Nacional del Tango). Durante las exposiciones la bandoneonista Guada Benítez tocó “La cachila” (Arolas);

a continuación, luego de la cena con platos comme il faut y derecho viejo de postre, hubo un show de Basilio Fernández en bandoneón, una perfomance del dúo IDA (las bailarinas Irina Jabsa y Annie Escobar) y el ilustrador Guillermo Alio trazó figuras del Tigre que fueron sorteadas entre el público.

#AmamosAlTigre #SomosBarracas.