Un templo escondido, túneles ocultos y el fantasma de Felicitas Guerrero en el corazón de Barracas

“Pocos vecinos conocen esta reliquia neogótica construida en 1893 con características similares, a menor escala, del santuario de Lourdes de Francia. Se trata de un templo construido dentro del actual Instituto Santa Felicitas de San Vicente de Paul, pero que jamás funcionó como tal y que nunca fue consagrado como espacio sacro. Hoy forma parte del Complejo Histórico Santa Felicitas y se lo conoce como Templo Escondido” escribe Pablo Mascareño para La Nación.

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Museo de Santa Felicitas y el Templo Escondido. Tesoros barraquenses.

Barracas cuenta con un auténtico tesoro muy poco conocido. Detrás de la Basílica de Santa Felicitas se encuentra el Colegio (de igual nombre) construido, entre 1893 y 1901,  en tierras donadas para ese fin por la familia Guerrero a la congregación de los lourdistas (hoy pertenece a la Sociedad San Vicente de Paul). El edificio tiene un subsuelo que supo ser depósito de alimentos y también sirvió de comedor gratuito para mil trabajadores diarios hasta 1946. Luego tuvo otros usos. Desde 2002 en este espacio bajo el nivel de la calle funciona el Museo Santa Felicitas, administrado por la ONG Grupo Independiente de Promoción del Patrimonio Histórico (GIPPHi)Conectados por túneles se avanza entre distintas salas que hablan de la evolución histórica del Complejo, Felicitas Guerrero, la vida cotidiana de Barracas y las empresas que supieron establecerse en los alrededores. Pero, esto no es todo, falta el secreto mejor guardado del barrio. En el primer piso del edificio se encuentra la JOYA oculta: un templo neogótico con sus capiteles, 27 vitrales y un rosetón. Lo notaron alguna vez caminando por Pinzón? Es imposible. No tiene fachada ni se lo advierte desde la calle. Este Templo nunca llegó a funcionar como tal a raíz de una tenebrosa historia (el párroco que dirigía la construcción se ahorcó allí) pero, la obra está allí (se entra por Pinzón 1480), un santuario con aspecto del medioevo, con casi 120 años, aún a estrenar y esperando ser visitado. Los vitrales fueron hechos en Burdeos, en la misma fábrica donde se hicieron los de la Basílica de Luján. Y como sus dueños originales, aquellos que recibieron la donación inicial pertenecían a la congregación lourdista, el templo es una reproducción a pequeña escala de la Iglesia de Lourdes.

La GIPPHi realiza visitas guiadas, encuentros corales, exhibiciones y otros eventos. Más info cliquear AQUÍ.