Proyecto duchas – Basílica Sagrado Corazón – Padre Sebastián

El Proyecto Ducha es llevado adelante por el Padre Sebastián García (en la foto cuando nos visitó), párroco de la Basílica Sagrado Corazón de Jesús. Es una oportunidad de higienizarse para personas en situación de calle. Cada sábado, en la esquina de Iriarte y Vélez Sarsfield, se abren las duchas dentro del templo concluido en 1908 sobre terrenos que pertenecieran a Leonardo Pereyra casado Antonia Iraola (ya en 1904, los herederos del matrimonio Pereyra-Iraola cedieron a la Ciudad de Buenos Aires 4 manzanas para establecer el parque público frente a la Basílica).

Plano de Barracas circa 1930. Observese las manzanas que conformaron el Parque Pereyra y la correspondiente al mítico Estadio del Sportivo Barracas (del que ya hablaremos).

El Proyecto Duchas surgió en Roma, en 2015, por idea del Papa Francisco. En Barracas el Padre Sebastián lo arrancó en marzo de 2016 y hoy colaboran con él 20 voluntarios que además de ayudar en el vestuario, sirven comida y brindan atención médica. El Diario La Nación lo refleja en la excelente nota: Proyecto ducha: un espacio de contención para personas en situación de calle.

#ProyectoDuchas #SomosBarracas

 

¿Por qué visitar La Flor de Barracas?

Porque lo hacen, cotidianamente, desde hace más de 110 años, trabajadores y vecinos de Barracas y los barrios del sur de la Ciudad. Una tradición porteña que Uds. cumplirán cada vez que atraviesen las carpinterías originales, caminen el mismo piso calcáreo o se apoyen sobre el estaño. La Flor de Barracas nació fonda (se llamaba Génova) en 1906 y da de comer, sirve refugio espiritual y es parada obligada para ciento de personas que celebran el ritual pagano de regalarse un rato de vida. Hoy integra el grupo de Bares Notables de Buenos Aires.

Barracas es un barrio al sur de la Ciudad. Tuvo pasado de alcurnia, también pendenciero. Fue sede de grandes industrias. Luego, vio deambular por las calles a miles de obreros que perdían sus puestos de trabajo. La Historia Argentina atravesó su territorio. Visitar Barracas es recorrer el siglo XIX y XX.

 

Barracas fue cuna del tango. En sus conventillos se amontonaban los inmigrantes que habían llegado con la ilusión de futuro. Y entre todos crearon aquello que los integró, dio sentido y constituyó como porteños: nuestra invención más genuina. De Barracas es Ángel Villoldo, considerado el padre del Tango. También Agustín Bardi.  Pero, el más querido de todos es Eduardo Arolas, el Tigre del Bandoneón. (Todos los mencionados pertenecieron a la Guardia Vieja). Cada fin de septiembre en la Flor realizamos La Noche de Arolas para recordar al Tigre. Una juntada que reúne historiadores, arqueólogos, alumnos del Taller de la Memoria de la Escuela Normal Superior N°5, investigadores, miembros de la Academia Nacional del Tango y músicos.

 

Barracas es historia, arrabal, orilla, tango. Y buen comer. En la Flor hacemos los platos de antes como antes. Pastas caseras, guisos de olla, milanesas. Nuestros platos especiales son para compartir porque apostamos a la comensalidad. Los llamamos: la Puñalada, Milonga y Atrevida. Todos vienen a caballo (o sea, con dos huevos fritos arriba) porque “la patria se hizo a caballo y en la Flor hacemos patria”. Las opiniones positivas nos han hecho merecedores del #CertificadoDeExcelenciaTripAdvisor en 2016 y 2017. Lucio Cantini es el cocinero en jefe. Dora Ortiz es la abuela a cargo de los postres de abuela.

La Flor es un espacio regenteado familiarmente y apropiado por los vecinos. El Salón Villoldo es el lugar de cumpleaños, reuniones de compañeros, homenajes y festejos. La Universidad de Buenos Aires (UBA) realiza un Ciclo de Cine Etnográfico. Es un salón íntimo con dos ventanas a la calle Arcamendia y que conecta con el Patio Arolas y el bar. El Patio Arolas es ideal para reuniones familiares. Tiene una mesa comunitaria para 12 personas y conecta con la cocina generando una situación típicamente casera.

La Flor tiene armonía. Al ingresar se penetra en un ambiente amigable que acompaña y cobija. Es un bar de esquina que funcionaba como pulpería urbana para abastecerse antes de un largo viaje. Mira hacia el sur. Hacia la pampa infinita.

En la Biblioteca Impopular Roberto Fontanarrosa se pueden tomar libros sobre la historia de barrio, letras de tangos, diferentes patrimonios de la Ciudad. Los diarios del día están disponibles para la lectura. Hasta las mascotas pueden acompañar a sus dueños y pasar un rato en el Arolas.

 

Lo más dinámico es la Agenda Cultural: cine, charlas, presentación de libros, talleres de fotografía, escritura, pintura, meditación, shows de tango, folklore, jazz. En la Flor siempre está sucediendo algo.

 

El vínculo con las instituciones vecinas es muy estrecho. Con los vecinos de enfrente, la Escuela Normal 5, realizamos muchas actividades en conjunto. Sus docentes y alumnos se cruzan, entran y salen, permanentemente de la Flor. A sólo 100 mts. se inicia la Calle Lanín, una obra de arte a cielo abierto creada por el artista plástico Marino Santa María (parroquiano de la Flor, obvio). También se ofrecen a la venta artesanías de internos del Hospital Neuropsiquiátrico Borda, vecinos muy cercanos. El mítico club de fútbol Sportivo Barracas tiene su rincón en el bar.

La visita a la Flor es muy completa. Sólo hay que ser un poco curioso, predisponerse a pasar un momento sin apuro y tener buen apetito. A la salida se llevará puesto nuevos saberes y ricos sabores.